viernes

Enlodando a los frailes místicos

“Zonas áridas y semiáridas de Colombia”. Leo el título sobre el estante y trato de contener la risa (al fin y al cabo respeto la solemnidad de las bibliotecas). Aún no encuentro las palabras apropiadas para iniciar esta entrada, y creo que el saber que cualquier persona puede leer este escrito ejerce algo de presión sobre mí… como siempre, el “qué dirán”.

Ese puede ser un buen tema: cómo el miedo a la crítica de los demás modula nuestra conducta. Pero no… tampoco quiero limitar estas palabras a un tema determinado, sería como encadenar un deseo, amarrar un sueño.

En este mismo momento tengo ganas de sentarme en el suelo, pero recuerdo que ésta no es la Biblioteca Central de la Universidad Nacional… ¡Qué paradoja! En una biblioteca puedes liberar tu mente, pero tienes que moderar tu cuerpo. Maniqueísmo, siempre el problema de los opuestos, lo bueno y lo malo, lo lindo y lo feo, la virtud y el pecado.

La sociedad occidental está plagada de estas divisiones, siempre satanizando o divinizando, sin tonos grises, sin crítica. ¿Pero qué sé yo de la “sociedad occidental”? ¿Cómo puedo hablar de ese algo etéreo, inasible, inexplicable? Imposible. Mejor hablar de lo que conozco: la sociedad colombiana… no, demasiado pretensioso, mejor: la sociedad bogotana.

Vivimos rodeados de una constante y creciente polarización y subestimación de las ideas, la satanización de lo diferente. Un ambiente hipócrita que exalta la nacionalidad, la libertad y la democracia, pero donde pertenecer a tal o cual partido es una herejía, donde el disenso es propio de apátridas, y donde la cotidianidad se vive en medio de millones de seres humanos adormilados, enfrascados en una burbuja de plata, iluminados por una falsa ilusión, engañados y sostenidos en una “mátrix” que no les permite vislumbrar su realidad. Me encantan las películas de los hermanos Wachowsky precisamente por el otro lado que descubren, la complejidad, la resistencia a los conceptos hegemónicos y homogenizantes, el rescate de la esencia de la vida, el placer, el disfrutar y el gozar.

Hablando de eso, una anécdota: desde que leí en el colegio un libro llamado “El lugar de los leones” (de cuyo autor no me acuerdo), siempre he querido ver el monte Kilimanjaro, la imponente figura del coloso que brota entre las ardientes llanuras africanas, cortando con su presencia el cielo y la tierra, y en la cima… ¡Nieve! Debe ser un espectáculo abrumador, de esos que te encogen el corazón. Pero ay! Ante cada cosa hermosa del mundo el ser humano tiene un antídoto eficaz, ahora es la crisis ambiental la que tiene las nieves perpetuas del Kilimanjaro en segura vía de extinción… ¡Que tristeza! Nos estamos conduciendo hacia nuestra propia destrucción, arrasando con todo a nuestro paso (“la humanidad es un virus”, otra vez los Wachowsky) en una carrera desenfrenada y estúpida contra un acantilado sin fondo (siempre me ha impactado el video de “Do The Evolution” de Pearl Jam, toda una oda a nuestra irracional historia).


En fin… ya para concluir, para mí (y con esto quiero decir que es mi verdad, y como tal no quiero imponerla a los demás), son las luchas por la diferencia, por la reivindicación de la locura y la maldad, y por el rescate de la esencia de la humanidad (que no se aparta en nada de la esencia de la naturaleza), las que le dan fuerza a una existencia que parece no tener sentido, y las que nos ayudan a cargar con la insoportable levedad del ser.

Hoy no quiero preguntarte nada querido lector, si has llegado hasta aquí después de tanta palabrería barata, sería una contradicción querer limitar un posible comentario dentro de los marcos de un interrogante…

Próximas entregas: He pensado en redactar una pequeña y mediocre crítica al formalismo jurídico (después de todo un estudiante de derecho tiene que hablar de derecho) y mi propia teoría – visión del fútbol, espero poder realizar ambos proyectos. Ahh, y prometo dejar un poco de lado el trascendentalismo existencial

2 comentarios:

Juliette dijo...

1. Yo diría para ser algo diplómática , que si, que somos la caca con paticas.

2. Hace resto no veía el video de Do the Evolution, hoy descubrí algo nuevo en él.

3. Somos la caca con paticas.

4. Gracias por el título :P

Beverly dijo...

no lo dejes, porfavor :).
Ojalá hayas leído el mail que te mandé!
No había leído esta entrada con detención hasta ahora, y en verdad tu tienes un algo oye.
Las bibliotecas son un problema pra mí! parece como si toda la risa acumulada y lo no gracioso me hicieran explotar por el sólo hecho de poner un pie en la entrada de una. Yo creo que es una cosa demasiado psicológica!.
Me acuerdo que hace un mes perdí mi credencial para entrar a la biblioteca y tenía demasiado sueño (hay un espacio casi diseñado para dormir). Entonces voy a la mesa de la señora secretaria de biblioteca y le digo que la perdí, le pregunté que tenía que hacer para poder entrar. Me respondió : "Te paso una, pero...tienes que pagar $200 pesos".
Ok, le dije. Sí pago $200 por dormir (ERROR!)...perdón!!, por leeeer :).
Mi cara obviamente no la convenció, además de que un amigo se rió prácticamente en la cara de la pobre funcionaria.
La biblioteca...estoy segura!, tiene algo.